La piel es reconocida por su resistencia al paso del tiempo.
Un zapato de cuero bien cuidado puede durar muchos años, incluso décadas, sin perder su forma ni su funcionalidad. A diferencia de otros materiales que se rompen o desgastan fácilmente, el cuero gana carácter con el uso. Se puede considerar un material más económico a largo plazo ya que es reparable si tiene algún problema y podrás seguir dándole más años de vida con la misma calidad que al principio.