El interior del bolso suele olvidarse, pero puede influir en el olor general de éste. Vacíalo de vez en cuando, sacúdelo y, si es necesario, pasa un paño seco.
Puedes colocar dentro una bolsita de algodón con lavanda seca o bicarbonato (siempre en su bolsa, nunca suelto) para absorber posibles olores sin interferir con el aroma del cuero.